La SEC y su esfuerzo regulatorio
Gary Gensler y su equipo han dejado claro en los últimos años que los activos cripto, especialmente aquellos que se mueven en la delgada línea entre "simplemente un token" y "en realidad un valor mobiliario", están en su punto de mira. Las nuevas propuestas buscan aportar claridad, lo cual es encomiable en teoría. No obstante, en la práctica, podrían generar más preguntas que respuestas.
Porque la SEC va en serio a la hora de clasificar muchos tokens como valores mobiliarios. Esto significa que quien quiera emitir tokens deberá cumplir con normas estrictas: bolsas registradas, obligaciones de transparencia y costes de cumplimiento. Para proyectos establecidos, esto puede ser factible, pero ¿para las nuevas ICOs? Ahí el espacio se reduce. Mucho.
¿Dónde queda el hype cripto?
2017 y 2018 fueron los años en los que cualquiera podía lanzar su propio token y hacerse millonario. En aquel entonces, había suficientes jurisdicciones que lo permitían más o menos sin problemas, siempre que el dinero entrara. Pero la SEC tiene otros planes hoy: nada de ICOs sin registro. Se acabó el juego libre.
Los proyectos deberán acogerse a excepciones como la Regulation A+ o la Regulation D, aunque esto suele chocar con los costes o la burocracia, o sencillamente se quedarán atascados porque no pueden o no quieren asumir el cumplimiento normativo. Y esto, en ciert
o modo, es positivo, pues muchos de aquellos ICOs no eran más que castillos en el aire con un whitepaper.
La eterna zona gris: ¿qué es un valor mobiliario y qué no?
Aquí es donde se pone interesante… o mejor dicho, irritante. Por una buena razón, la SEC no ha clasificado a Ethereum (ETH) como valor mobiliario, pero en el caso de otros tokens, especialmente los del mundo DeFi o los denominados utility tokens, la situación está lejos de estar clara. Y esto es, precisamente, el problema.
Imagina que eres un proyecto que ha desarrollado un token que sirve tanto como medio de pago como de llave de acceso a una plataforma. De repente, la SEC llega y dice: "Hmm, podría ser un valor mobiliario". Ahora te encuentras entre la espada y la pared. Los inversores exigen claridad; los proyectos, seguridad jurídica. Pero la SEC se toma su tiempo, y la zona gris persiste.
Regulación: ¿maldición o bendición?
Al final, como suele ocurrir, la regulación de la SEC podría ser beneficiosa para la industria, pero también pillará a muchos proyectos por sorpresa. ¿Un nuevo boom de ICOs? Improbable. Es más probable que el mundo cripto entre en una fase de consolidación en la que solo sobrevivirán aquellos que cumplan las normas… o sean lo suficientemente creativos como para esquivarlas sin acabar en la cárcel.
Para los inversores, esto significa que la prudencia es la madre de la porcelana. Los tiempos en los que se podía hacer fortuna con una venta rápida de tokens han terminado. Ahora, el reto es encontrar proyectos que no solo destaquen técnicamente, sino que también estén en regla desde el punto de vista regulatorio. Así que, al final, la regulación de la SEC podría aportar más protección a los inversores… aunque también podría frenar la innovación.
Y, sinceramente: ¿quién quiere una industria compuesta únicamente por proyectos aburridos y sobre regulados?
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