¡Lo que se dice un giro de 180 grados! Según un asistente presente en el encuentro con ejecutivos de Ripple, Coinbase y diversas startups de blockchain, Trump declaró textualmente: «EE.UU. debe ser líder, no rezagado. Necesitamos reglas que prevengan el fraude, pero que al mismo tiempo impulsen el crecimiento». Parece que alguien le explicó que el cripto no es solo un juguete para tech nerds, sino un factor económico imposible de ignorar.
¿El "Clarity Act" traerá por fin claridad?
El eje central de la discusión es la versión revisada del Clarity Act, una ley impulsada inicialmente por las senadoras Kirsten Gillibrand (demócrata) y Cynthia Lummis (republicana). Su objetivo es delimitar, por fin, las competencias entre la SEC —que suele autoproclamarse como guardiana de los valores— y la CFTC —encargada más bien de los productos básicos—. Hasta ahora, el solapamiento ha generado un auténtico caos regulatorio, como demuestra el prolongado litigio entre Ripple y la SEC, que clasificó a XRP como «valor no registrado» (ironías aparte: la SEC nunca ha definido con precisión qué es una criptomoneda).
¿Hyperliquid en EE.UU.? Un cambio de juego
Pero la verdadera bomba es que la Casa Blanca estaría en negociaciones con Hyperliquid, una de las plataformas DeFi de derivados cripto más en boga. Fundada en 2021, la empresa logró un récord: en 2023 registró un volumen de operaciones superior al billón de dólares. Hasta ahora opera desde Dubái, donde las regulaciones son más laxas. Sin embargo, la adminis
tración Trump podría impulsar su traslado a EE.UU., siempre que cumpla con estrictas normas de cumplimiento.
Un funcionario gubernamental, que pidió permanecer en el anonimato, comentó: «El cumplimiento regulatorio no es opcional, es una necesidad. Si Hyperliquid quiere establecerse aquí, deberá acogerse a nuestras leyes, pero estamos dispuestos a colaborar». Suena a un trato justo: EE.UU. gana una plataforma innovadora, y Hyperliquid accede al mayor mercado cripto del mundo.
El sector cripto, dividido
Como suele ocurrir con los debates regulatorios, las opiniones están polarizadas. Brad Garlinghouse, CEO de Ripple, celebra el Clarity Act como «un paso importante en la dirección correcta» y añade: «Necesitamos seguridad jurídica, ya». En cambio, figuras como Meltem Demirors, de CoinShares, advierten que regulaciones demasiado estrictas podrían beneficiar solo a grandes actores como Coinbase y ahogar la innovación.
Y luego está la SEC, dirigida por Gary Gensler, quien ve el cripto más como un problema que como una oportunidad. ¿Aprobará su organismo los planes de la Casa Blanca? Nada está claro. EE.UU. se enfrenta nuevamente a una encrucijada: ¿Quiere ser líder o quedarse de brazos cruzados mientras otros países —como la UE con su MiCA o Dubái— dictan las normas del futuro?
¿Qué sigue?
La administración Trump parece decidida a devolver a EE.UU. a la vanguardia de la regulación cripto. Junto al Clarity Act, podrían anunciarse medidas adicionales, como beneficios fiscales para activos digitales o el fomento de la minería cripto en estados con energía barata.
¿Todo saldrá según lo planeado? El Congreso debe aprobarlo, los tribunales podrían intervenir, y la SEC no se quedará de brazos cruzados. Pero una cosa es segura: EE.UU. está en un punto de inflexión. O aprovecha esta oportunidad para liderar el cambio o corre el riesgo de perder terreno frente a otras naciones que ya entendieron el peso del cripto en la economía global.
Seguiremos de cerca los avances y les mantendremos informados.
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