La Secretaría del Tesoro de EE.UU. (Treasury) ha publicado recientemente un borrador del GENIUS Act (Guaranteeing Enforceable National Innovation for Stablecoins Act of 2024), y el contenido es contundente. Sobre todo para los stablecoins offshore —esas monedas digitales emitidas en lugares como las Islas Caimán o Seychelles—, que podrían quedar prohibidas a partir de 2028. En concreto, las plataformas de trading estadounidenses, como Coinbase o Kraken, no podrán listarlos. Para los usuarios, esto significa que, aunque puedan operar en blockchains descentralizadas, dependerán de bolsas reguladas, donde la oferta se verá drásticamente reducida.
¿Por qué tanta prisa? Los motivos detrás de la regulación
Las autoridades estadounidenses justifican esta medida con razones que nos resultan familiares: lavado de dinero, financiación del terrorismo y manipulación de mercados. Aunque los stablecoins son útiles, muchos de estos tokens se emiten fuera de EE.UU., y ahí es donde saltan las alarmas. Hay preocupación de que los stablecoins no regulados puedan facilitar actividades ilícitas. Al mismo tiempo, el gobierno busca ganar mayor control sobre los pagos digitales.
Pero el GENIUS Act va un paso más allá. Pretende establecer un nuevo marco regulatorio para todos los stablecoins que se utilicen como medio de pago en EE.UU. Solo aquellos que cumplan con estrictos requisitos —como obtener una licencia oficial y someterse a auditorías periódicas— podrán operar legalmente en el país.
¿El fin de los stablecoins offshore?
Los stablecoins extranjeros como Tether (USDT) o USDC —ampliamente usados a nivel mundial, pero con sedes legales en paraísos fiscales— podrían ser los más afectados. Sin la aprobación de EE.UU., perderían el acceso a las principales platafo
rmas de trading estadounidenses a partir de 2028.
Las consecuencias serían significativas:
- Las bolsas tendrán que adaptarse: Plataformas como Coinbase o Kraken tendrían que eliminar la mayoría de los stablecoins de sus listas.
- Pérdida de liquidez para los usuarios: Aunque los ciudadanos estadounidenses pudieran operar en plataformas descentralizadas como Uniswap, su acceso a mercados líquidos quedaría muy limitado.
- Freno a la innovación: Cualquiera que planee lanzar un nuevo stablecoin fuera de EE.UU. se cuestionaría si vale la pena entrar en el mercado estadounidense.
Protestas y resistencia
No todos en el ecosistema cripto están de acuerdo. Muchos critican la sobreregulación y advierten de que el GENIUS Act podría asfixiar la innovación en los pagos digitales. Un punto clave es que el proyecto no distingue entre stablecoins de pago reales y otros tokens. Esto podría afectar incluso a los stablecoins algorítmicos, que operan bajo un mecanismo muy diferente.
Además, el calendario es objeto de debate. ¿Por qué esperar hasta 2028? Los defensores argumentan que una implementación gradual es necesaria para evitar el caos en los mercados. Pero el tiempo dirá si esto es suficiente.
¿Qué viene ahora?
Actualmente, el GENIUS Act sigue siendo un borrador. Hasta julio de 2024, las partes interesadas pueden presentar comentarios antes de que la ley se finalice. Si se aprueba, quedará por ver cómo reacciona el mundo cripto.
Lo cierto es que EE.UU. está apretando las tuercas, y esto podría desencadenar una reacción en cadena. Otros países podrían seguir su ejemplo con regulaciones similares. Para inversores y empresas, esto significa que el momento de prepararse es ahora. Quienes apuesten por stablecoins offshore deberían buscar alternativas, o pronto se quedarán sin opciones.
Los próximos meses determinarán si el GENIUS Act cumple su objetivo de seguridad o, por el contrario, impulsa la pérdida de actividades cripto en EE.UU. Una cosa es clara: la batalla por el control de las monedas digitales ha entrado en una nueva fase, y promete ser emocionante.
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