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¿Por qué esto no es solo un rollo técnico sin sentido?
Imagínese tener que solicitar beneficios sociales en EE.UU. En lugar de llenar múltiples formularios en distintas oficinas, pronto podría gestionar todo a través de una sola plataforma digital. Adiós al papeleo, las esperas y los formularios confusos. No es un sueño, sino el objetivo de RISE, un proyecto que podría transformar radicalmente la forma en que concebimos la justicia social.
Tradicionalmente, los beneficios sociales —como cupones de alimentos, subsidios de vivienda o programas de salud— están muy fragmentados. Cada estado tiene sus propias normas, formularios y bases de datos, lo que genera ineficiencias, duplicación de esfuerzos y una burocracia abrumadora, tanto para las administraciones como para los ciudadanos que dependen de estos programas. RISE busca cambiar esto al aprovechar la blockchain Canton Network para crear una infraestructura segura, transparente y conectada.
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Canton Network: más que un término de moda
Canton Network, desarrollada por Digital Asset, no es una blockchain común. Es una red descentralizada basada en el lenguaje de programación DAML —ya utilizado en el sector financiero, por ejemplo, en liquidaciones entre bancos—. Ahora, su potencial se probará en el ámbito social. Lo más destacado es que no existe un control centralizado; en su lugar, los procedimientos criptográficos permiten transacciones seguras y eficientes entre distintos actores.
La Fundación Paul Ryan, nombrada en honor al ex presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU., se enfoca en promover la autonomía económica y la eficiencia en la administración pública. Junto con Digital Asset, impulsó RISE, que comenzará en tres estados del país —aún no se ha anunciado cuáles, pero se prevé que cada uno enfrentará desafíos sociales distintos para probar la flexibilidad del sistema—.
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Las ventajas son evidentes
A partir de 2027, los ciudadanos de estos estados podrían gestionar sus beneficios sociales a través de una única plataforma digital. Esto implicaría:
1. Solicitudes simplificadas: Sin necesidad de lidiar con múltiples oficinas; todo en un solo lugar.
2. Procesamiento más rápido: La automatización y la conexión directa entre agencias podrían acelerar considerablemente las solicitudes.
3. Transparencia y control: Los usuarios tendrían una visión clara de sus
beneficios y podrían detectar más fácilmente posibles abusos.
4. Ahorro de costos: Menos burocracia y una infraestructura compartida reducirían los gastos administrativos.
Suena demasiado bueno para ser verdad, ¿verdad? Quizá, pero esa es la magia de la innovación: cuestiona lo imposible y lo hace posible.
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Privacidad de datos: un tema delicado
Por supuesto, hay preocupaciones. Un sistema que centraliza tanta información plantea dudas sobre la privacidad y la seguridad. Canton Network utiliza métodos criptográficos para proteger los datos de los usuarios, y la Fundación Paul Ryan enfatiza que el control de la información recaerá en los ciudadanos. Es decir, serán ellos quienes decidan qué agencias pueden acceder a qué datos. Además, se podrán realizar análisis anonimizados para identificar tendencias en políticas sociales sin revelar información individual.
Este es un punto clave: en una era donde los datos son el nuevo "oro", debe quedar claro que el sistema está al servicio de las personas, no al revés.
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Ejemplos internacionales
RISE no es el primer proyecto que aplica blockchain a beneficios sociales. En Estonia —pionero en gobierno electrónico—, ya se gestionan algunos beneficios de manera digital. En Suecia, la agencia Migrationsverket usa blockchain para identificar a solicitantes de asilo y asignarles prestaciones. Y en Singapur, el proyecto piloto VitalLinked permite a los ciudadanos gestionar sus beneficios sociales a través de una app basada en blockchain.
Estos casos internacionales demuestran que la tecnología blockchain se está viendo cada vez más como una solución para sistemas administrativos ineficientes. Sin embargo, también hay críticas —especialmente en EE.UU.—, donde se debate el riesgo de vigilancia masiva. Algunos advierten que un sistema así podría facilitar la monitorización de las personas más vulnerables, por ejemplo, al cruzar datos con programas como la administración tributaria.
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Un proyecto con potencial político y económico
La Fundación Paul Ryan tiene fuertes vínculos con la política republicana en EE.UU. Paul Ryan, su homónimo, fue presidente de la Cámara de Representantes de 2015 a 2019 y impulsó reformas en el sistema de bienestar social, siempre con un enfoque en la responsabilidad individual —una idea que también se refleja en RISE—.
Por otro lado, Digital Asset es una empresa tecnológica privada fundada por exbanqueros y expertos en finanzas. Ya tiene experiencia en soluciones blockchain para el sector financiero y ahora ve en el ámbito social un nuevo campo de aplicación. La colaboración entre una fundación con conexiones políticas y una empresa tecnológica podría ayudar a consolidar RISE incluso a nivel gubernamental.
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¿Y ahora? Una mirada al futuro
El éxito de RISE dependerá de varios factores:
1. Viabilidad técnica: ¿Podrá Canton Network cumplir con los altos estándares de seguridad y escalabilidad?
2. Apoyo político: ¿Los estados participantes mantendrán su compromiso a largo plazo?
3.
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