Quienes opten por esta vía deberán desembolsar una suma considerable: para un préstamo de 100.000 dólares estadounidenses, se exigen al menos 250.000 dólares en Bitcoin. Sí, has leído bien. Y sí, es una cantidad significativa. Pero, ¿por qué asumir tal riesgo? La respuesta es sencilla: muchos inversores en Bitcoin han visto cómo el valor de sus activos digitales se disparaba en los últimos años, y prefieren no venderlos para evitar pagar impuestos o para seguir beneficiándose de posibles subidas futuras.
Imagina que compraste Bitcoin por 50.000 dólares hace unos años y hoy valen 250.000. En lugar de venderlos y tributar por las ganancias, podrías solicitar un préstamo de 100.000 dólares, respaldado por esos mismos bitcoins. Según Better.com, los intereses incluso podrían ser más bajos que los de los préstamos tradicionales sin garantía. Por ahora, suena como un sueño, ¿no?
Pero espera… aquí viene el problema. El Bitcoin es notoriamente volátil. Una caída brusca en su valor podría dejar las garantías insuficientes para cubrir el préstamo. Better.com ha implementado mecanismos para hacer frente a estas fluctuaciones, como exigir un margen adicional de garantías o el pago parcial de la deuda. Sin embargo, en el peor de los casos, Coinbase —su socio en este proyecto— podría liquidar los bitcoins para cubrir la deuda. Y eso es algo que nadie quiere vivir.
El experto financiero Markus Miller advierte sobre este modelo tachándolo de "un experimento de alto riesgo". "Las criptomonedas no son garantía
s estables. Un desplome en el precio del Bitcoin podría desencadenar una espiral peligrosa", señala. Y no le falta razón. La volatilidad del mercado es real, y quien use su patrimonio como garantía debe estar dispuesto a asumir las consecuencias.
Pero el riesgo no se limita a los vaivenes del mercado. También existen barreras fiscales y legales. En Estados Unidos, obtener un préstamo con Bitcoin como garantía no genera una obligación tributaria, a diferencia de vender la criptomoneda. Sin embargo, en Alemania y otros países, la situación es distinta: la normativa es ambigua y, actualmente, este modelo sería casi imposible de implementar.
A pesar de todo, Better.com y Coinbase ven en este proyecto piloto un primer paso hacia una mayor integración de las criptomonedas en los productos financieros tradicionales. "Creemos que los activos digitales jugarán un papel más relevante en el sistema financiero del futuro", afirman desde Better.com. No obstante, aún queda por ver si este modelo prosperará. Por ahora, no hay muchos imitadores, y la mayoría de los bancos se mantienen al margen por miedo a la volatilidad y a la incertidumbre legal.
Para los inversores en Bitcoin, la oferta podría resultar atractiva… si están dispuestos a correr el riesgo. Quienes apuestan por una subida a largo plazo y no quieren vender sus bitcoins podrían acceder a préstamos más baratos sin pagar impuestos. En cambio, quienes especulen con caídas podrían caer en una situación financiera complicada.
Al final, la pregunta sigue en el aire: ¿Es este un modelo con futuro o solo un experimento costoso? Una cosa es segura: quien se embarque en esta aventura debe ser consciente de los peligros y, en el mejor de los casos, utilizar solo fondos cuya pérdida pueda asumir. Porque, en el mundo de las criptomonedas, como siempre suele decirse: nada está garantizado.
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