En lugar de apostar long sin más y cruzar los dedos para que el mercado suba, muchos optan por el conocido como "Bull Call Spread". Suena complicado, pero no lo es. Imagina que compras una opción de compra (call) a un precio más bajo, pero vendes otra opción de compra a un precio más alto, ambas con la misma fecha de vencimiento. El truco: los ingresos de la venta de la opción más cara cubren parte del costo de la primera. Y lo mejor: la pérdida máxima está clara desde el principio. Sin dar vueltas en la cama, sin "¿y si…?".
Un operador de opciones de una gran firma de criptomonedas, que prefiere mantenerse en el anonimato, lo explica así: "En un mercado tan volátil, con la Fed moviendo los tipos de interés o Bruselas inventando nuevas regulaciones, no queremos apostar todo a una dirección con riesgo total. El Bull Call Spread nos permite beneficiarnos de una subida sin sufrir un infarto por cada pequeño retroceso".
Los datos de Deribit, la principal bolsa de opciones de criptomonedas, confirman que actualmente se negocian más estrategias de spread. Especialmente para los vencimientos de finales de septiembre y octubre, un período en el que muchos anticipan mayor volatilidad. ¿Por qué? Porque en septiembre se publicarán importantes datos de inflación, y muchos esperan que los inversores institucionales vuelvan a apostar por Bitcoin tras el verano.
Pero no se trata solo de cifras. También es cuestión de ps
icología. Una analista de Frankfurt con la que tomé un café (sí, aún existen esos encuentros) comenta: "Si sé que mi pérdida máxima por contrato es de 2.000 dólares, puedo dormir tranquila. Muchos inversores principiantes cometen el error de buscar ganancias rápidas y ignoran el riesgo. Luego llega un desplome del 10% y, ¡zas!, venden en pánico en el peor momento". El Bull Call Spread te obliga a plantearte preguntas clave de antemano: ¿Dónde cierro la posición? ¿Cuánto puedo permitirme perder?
Los críticos argumentan: "Sí, pero las ganancias también son limitadas". Es cierto. Si Bitcoin subiera de repente 10.000 dólares, una simple call sería más rentable. Pero para quienes no quieren arriesgar todo su portafolio, es un compromiso justo. Además, la probabilidad de que la operación salga bien es mucho mayor que apostar por un movimiento extremadamente improbable.
La situación actual del mercado no está mal del todo. Bitcoin se ha estabilizado por encima del soporte clave de los 57.500 dólares, y el Índice de Fuerza Relativa (RSI) apunta a una tendencia neutral o ligeramente alcista. Además, cada vez más posiciones cortas se reducen —una señal de que las apuestas pesimistas están disminuyendo.
La mayoría de los expertos esperan un movimiento hacia los 65.000-68.000 dólares en las próximas semanas, siempre que las noticias macroeconómicas no fallen estrepitosamente. Y ahí es donde los Bull Call Spreads brillan: permiten beneficiarse de subidas moderadas sin poner en riesgo todo el capital.
Un trader con el que hablé hace unos días durante el almuerzo lo resumió así: "No se trata de hacer la operación perfecta, sino de seguir en el juego. Con riesgo controlado y reglas claras. Quien no lo entienda, acabará fuera del mercado antes o después". Así que, al final, la consigna parece ser: mejor ganar menos, pero con tranquilidad.
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